Políticas y prácticas anticorrupción en el sector privado con enfoque de derechos humanos

La empresa privada tiene un reto de grandes proporciones sobre la mesa: establecer programas anticorrupción efectivos y reales, que empoderen a los colaboradores y fortalezcan la sostenibilidad de las organizaciones.

Panelistas:
Jan Jarab, Representante Regional para América del Sur, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos
Dante Pesce, Vicepresidente del Grupo de Trabajo de la ONU sobre Derechos Humanos y Empresas
Cecilia Melzi, Socia EY Forensics en Ernst & Young Perú

Moderador:
Flavio Fuertes, Director Ejecutivo de Pacto Global Argentina

 

Un trabajo para cada agente de la sociedad

Para el experto Jan Jarab, Representante Regional para América del Sur, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, temas como corrupción y derechos humanos se dice que son un tema emergente, “pero se trata de un reconocimiento emergente de algo que siempre fue importante”, precisa. Indica que ahora se habla del relevante rol de empresas y derechos humanos y su peso en su lucha contra la corrupción. “Una conclusión es que las medidas anti corrupción deben ser tratadas como una misma cosa con los derechos humanos, se deben complementar los procesos de mecanismos de reparación, rendición de cuentas y reparación”.

Jarab recalcó la importancia de tener coherencia política y coordinar esfuerzos. “Por ejemplo, los representantes de pueblos indígenas ya tienen una declaración donde hacen un urgente llamado a que los estados de la nación fiscalicen y sancionen los comportamientos empresariales que vulneran a las comunidades. Esto es un tema crucial”.

Señaló que la Contraloría General de Chile compartió una caja de herramientas sobre el tema de corrupción y también sobre derechos humanos. “Esta alianza, en conjunto con otros espacios de encuentro, son un ejemplo de la necesaria articulación de empresas privadas, academia, sociedad civil, gobiernos, etc”.

Concluyó haciendo un llamado a que los empresarios actúen con responsabilidad y que refuercen el espacio cívico para que sea dinámico.

 

Derechos Humanos y lucha contra la corrupción

Dante Pesce, Vicepresidente del Grupo de Trabajo de la ONU sobre Derechos Humanos y Empresas, habla desde dos ángulos y cita aspectos clave para el empresariado para llegar a un elemento indicativo de la dirección hacia donde debemos transitar. Primero entender estos temas como propios y entender que los derechos humanos y la lucha contra la corrupción son dos lados de la misma moneda. Menciona que las empresas deben ser viables y sostenibles.

Para Pesce, la corrupción y los derechos humanos comparten una misma causa raíz: gobernanza débil. Además, señala que la acción empresarial, en materia de derechos humanos, tiene limitaciones prácticas aunque es posible que nuestros gobiernos generen un contexto habilitante. “Se debe enfrentar la corrupción desde una mirada amplia, multi ángulos y multi stakeholders”.

De igual manera, indica que la lucha contra la corrupción es un campo donde el empresariado sabe que se debe dar de la mano con la sociedad civil y con los sindicatos. “La lucha contra la corrupción es una condición para enfrentar los desafíos en materia de derechos humanos”.

Mencionó que esfuerzos como el Pacto por la Integridad son importantes para dar voz a las empresas y buscar la transparencia.

 

La integridad es una condición necesaria para la sostenibilidad empresarial

Cecilia Melzi, Socia EY Forensics en Ernst & Young Perú, habló desde la integridad y el comportamiento corporativo. “La integridad es cumplir con los compromisos con mis grupos de interés. Y el sector privado es crucial en este aspecto”, dice.

Relató cómo en 2016, en Perú, se dio una ley que daba responsabilidad a personas jurídicas por delitos de corrupción. “Ese tema se puso sobre la mesa. Las top 100 en el Perú desarrollaron estos programas”. Se refiere a programas anticorrupción que no pueden estar en papel sino traducirse en “algo que valga la pena y toque a la gente”.

Para un programa exitoso, Melzi entrega algunos consejos:

  • El mensaje debe ser claro desde la alta gerencia (la integridad es un valor y un principio rector de la organización)
  • Un programa de cumplimeinto debe tener 3 pilares: prevención, detección y respuesta
  • Adaptar los programas de cumplimiento a la realidad de cada organización
  • Tener una persona (oficial de cumplimiento) o equipo, con poder de decisión
  • Medir a través de indicadores que el programa funciones

Los derechos humanos y la anticorrupción están cruzados. Por ello, “debemos ir del papel del manual anticorrupción a una demostración de que sea una práctica viva e interiorizada”.