Panel de Alto Nivel / Impacto del cambio climático en el desarrollo productivo de ciudades y comunidades

Antes de la pandemia, la humanidad ya atravesaba problemas muy graves para su supervivencia, como es el cambio climático, causado por la emisión de los gases de efecto invernadero. En ese sentido, este panel abordó los retos que deben afrontar las personas, tanto en los campos como en las ciudades.

Panelistas:
Gonzalo Muñoz, High Level Climate Action Champion COP25
Mónica Quintana, Oficial de Enlace Ecuador ONU-Hábitat
Santiago Carrizosa, Asesor Senior Global – Equipo Naturaleza, Clima y Energía del PNUD

Moderador:
Mauricio Bonilla, Director Ejecutivo Pacto Global México

 

“La crisis climática es la expresión de aquello que debemos corregir”

Acorde a Gonzalo Muñoz, se está viviendo un momento relevante en el cambio de la lógica del aporte que entrega el sector empresarial a una sociedad que está evidentemente más tensionada. “Esto cuesta decirlo porque tiene un significado bastante complejo, somos muchas personas habitando en un ecosistema limitado. Hay una serie de ámbitos que nos debe llevar a reflexionar nuestra forma de habitar el planeta y de repensar qué entendemos como éxito desde el desempeño empresarial”, señaló.

Por ello, hay que comprender que, cuando cualquier especie es exitosa en un ecosistema cerrado y crece su tasa de reproducción, genera en un momento determinado el aumento de la contaminación y una disminución de los recursos que se requieren para la misma subsistencia de esa especie. “Pero también en su relación con las otras, es mucho de lo que estamos viviendo hoy en día y que se ve dramáticamente expresado en la peor forma a través de la crisis del Covid-19”, manifestó Muñoz.

 

“Las ciudades son centros de creación de empleo, innovación y crecimiento”

Las proyecciones poblacionales y las investigaciones determinan que, aproximadamente, más del 50% de la población mundial vive en zonas urbanas y seguirá en aumento,  generando presión sobre áreas urbanas y territorios adyacentes de las ciudades. Para Mónica Quintana,  esto implica que se requerirá de mayores recursos para satisfacer la demanda de servicios de conectividad y de generación de empleo para esta población.

“De este crecimiento o desarrollo que podrían tener por el avance tecnológico, es factible que muchos de estos servicios comiencen a fallar por la presión que hacemos sobre los recursos”, señaló Quintana. En ese sentido, la Oficial de Enlace de la ONU Hábitat considera que es importante reconocer que las ciudades son centros de creación de empleo, innovación y crecimiento, pues contribuye al desarrollo económico, social y ambiental de los países. “Sin embargo, también se enfrentan a diversos desafíos que deben ser abordados para que su impacto sea favorable en el mismo desarrollo y contribuyan a la disminución de desigualdades y que puedan potenciar sus capacidades y sus ventajas comparativas”, enfatizó Quintana.

 

Con la pandemia estamos viviendo un momento realmente único en la historia de la humanidad

Para Santiago Carrizosa, hace 100 años, la gripe española mató a cerca de 100 millones de personas. Hoy en día, la pandemia del Covid-19 ha matado a más de 1 millón y la cuenta continúa. La expectativa de vida hace 100 años era entre los 53 y 54 años, esto frente a una expectativa de vida de actual mayor a 70 años. “Pero el indicador más dramático es que hace 100 años, más del 60% de la población mundial vivía en extrema pobreza, lo cual ha disminuido, actualmente, al 36%, porcentaje que está aumentando debido a la pandemia”, señala.

Por ello, sostiene que la cuestión es que la pobreza ha disminuido, en gran parte, a un modelo económico insostenible que también contribuye a la prosperidad, ya que genera cantidades de comida, materiales y energía nunca vistos en la historia de la humanidad. Entonces, ¿cuál es el precio real de esta prosperidad? En 2019 fue la culminación de una década de calentamiento global sin precedentes, se sobrepasó el límite de 400 partes por millón de CO2 en la atmósfera, debido a la emisión de gases de efecto invernadero, algo que nadie pensaba que iba a suceder y hoy tenemos niveles que llegan hasta 418 partes por millón.

“Esta concentración de gases de efecto invernadero continúan aumentando la temperatura global con efectos significativos sobre la biosfera. Tenemos también que el 32% del área de bosques ha sido destruido y esto ha facilitado el salto de enfermedades de animales a los seres humanos”, recalcó Carrizosa.