¿Cómo potenciar el valor del desarrollo sostenible en la post-crisis del Covid-19 en Ecuador?-Hever Sanchez


La pandemia del Covid-19, es sin duda una tragedia que nos ha golpeado a todos, independientemente del estrato social o del continente al que pertenezcamos. Para unas sociedades, ha sido el azote más fuerte después de la segunda guerra mundial; para nosotros los latinoamericanos, un evento de estreno, que dejará como heredad una profunda crisis socioeconómica.

Al término de ésta, será necesario replantearnos el accionar de nuestro país en todo sentido: un cambio profundo en la educación, desde la más temprana edad para formar una sociedad nueva, en donde la corrupción sea parte del pasado y no un fantasma que está presente en todas las esferas y en todos los momentos. El Estado tiene que procurar que todos los niños continúen sus estudios secundarios como mínimo, realizar un análisis profundo de los recursos no renovables con los que contamos, para en lo posible, congelar su extracción, al menos por un tiempo y volver los ojos al agro, ya que, es la fuente que nos abastece para la alimentación y la vida. Que la educación ambiental sea política de Estado desde la profunda niñez y también el respeto por los animales.

Es necesario que el Estado extractivista se reconcilie con la naturaleza, y buscar nuevos métodos de subsistencia apostando por una energía renovable y por nuevas formas de producción. Es obligación cuidar el agua y declarar zonas altamente protegidas a los ecosistemas que la producen; que el acceso al líquido vital sea en igualdad de condiciones para todos los habitantes del país, dando prioridad a las comunidades más vulnerables que tradicionalmente han sufrido la falta de este recurso fundamental.

Para salir del caos, no es necesario adoptar problemas foráneos, si no visibilizar los nuestros, como la mortalidad infantil, el consumo de drogas, la violencia social, entre otros. El Estado deberá mejorar la salud de nuestros niños, con una profunda política de prevención para construir una sociedad fuerte y erradicar así las enfermedades endémicas.

Sin embargo, el principal esfuerzo a realizar será el de poner fin al hambre. No ser más “el mendigo” que señaló Humboldt, “sentado en un banco de oro”, nuestro país tiene riquezas y potencial para asegurar la alimentación de toda su población, pero es impostergable acortar la brecha económica entre clases sociales, es hora de que las riquezas de la Patria, sean accesibles para la sociedad en una forma más equitativa, más humana. Gandhi decía que “la tierra produce lo suficiente para satisfacer las necesidades de cada individuo, pero no la avaricia de cada hombre”.

Si bien Ecuador no es un país industrializado y su huella ecológica es aún baja, es necesario frenar las emisiones de dióxido de carbono hacia la atmósfera, no aporta más el país que más mediatiza, sino el que menos contamina.

El país que soñamos para nuestros hijos no está lejos, no es inalcanzable. Es hora de empezar a construirlo.

 

Por Hever Sánchez
@hever555

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