¿Cómo potenciar el valor del desarrollo sostenible en la post-crisis del Covid-19 en Ecuador?- Emely León


El planeta ha sido golpeado de diferentes formas. A través del tiempo, ni las grandes catástrofes han tenido el suficiente poder para mantenernos alerta. Pero de pronto, un minúsculo virus apareció, con una fuerza capaz de tener el dominio del mundo. El efecto que ha tenido el COVID19 a nivel mundial ha superado cualquier límite, creando un ambiente de terror que nos traslada a aquellas épocas donde había que refugiarse para sobrevivir. Nuestros hogares se han convertido en trincheras desde aquel 11 de marzo del 2020, cuando la OMS declara al COVID-19 como pandemia.

Su propagación ha generado un impacto significativo en la salud y el bienestar de la humanidad, presentándose como una amenaza a nivel social, económico, político y educativo; trayendo grandes repercusiones a corto y largo plazo. Desde sus inicios en China, este virus ha mutado hasta llegar a Latinoamérica, afectando a varios países. Según un análisis realizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) predice una contracción regional de -5,3% en el 2020, provocando un impacto en la actividad económica que puede empeorar la situación de millones de personas que necesitan laborar para tener un sustento; dando como resultado, que 10 millones de personas más sean encaminadas a la pobreza y la hambruna en más de once países del subcontinente.

El COVID-19 ha traído desafíos socioeconómicos en todos los niveles, generando estrategias para regular la economía que se ha visto golpeada. En Ecuador, las personas más afectadas son las que dependen del día a día para subsistir. Un indicador de desempleo, creado por Diario El Comercio, demostró que los guayaquileños, a pesar de atravesar problemas económicos, acatarían las normas de confinamiento dispuestas por el Gobierno, siempre y cuando pudiesen alimentarse (pese a no contar con un empleo apropiado ni bienes de consumo en sus hogares).

Muchos ciudadanos se han visto obligados a crear e implementar nuevas fuentes de sustento para mitigar los efectos económicos que han traído estos últimos meses. Frente a esta situación, debemos potenciar las iniciativas y los emprendimientos que pueden seguir siendo un medio de sostenibilidad económica para las familias que se han visto afectadas por la crisis.

Todos somos capaces de colaborar de manera solidaria para calmar los perjuicios causados por el COVID-19 y prevenir consecuencias, sociales y económicas, que podrían presentarse a largo plazo. Por lo que, una solución para el desempleo es la innovación de emprendimientos que puedan proveer soluciones a los desafíos que estamos enfrentando en esta época. De este modo, se podrían beneficiar de todo lo que esta crisis les ha arrebatado.

Es difícil pronosticar que pueda ocurrir en los meses venideros; pero lo que sí es seguro es que continuaremos teniendo al COVID-19 como un compañero silencioso, sin saber en qué momento, nuevamente, nos pueda volver a atacar.

“Un emprendedor ve oportunidades donde otros solo ven problemas”
– Michael Gerber

 

Por Emely Leon
@emelylmr

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