¿Cómo potenciar el valor del desarrollo sostenible en la post-crisis del Covid-19 en Ecuador?- Daylin Mendieta


La principal causa de la deforestación percibida por la población,  para la autoconstrucción ,la expansión de zonas urbanas y vías de transporte; ha ocasionado impacto negativos en el medio ambiente provocando la reducción de árboles y perdida de hábitat, para poder lograr un equilibrio sobre este impacto hay que tomar conciencia en la sociedad que han ocupado estos espacios como las invasiones para su beneficio; si las instituciones administrativas llevaran  un mejor control y ayudaran a fomentar por medio de leyes y campañas las opiniones y preocupaciones sobre el medio ambiente para que cada árbol que se tale sea  renovado en espacios verdes o parques y exigir a la sociedad la creación de huertos en sus hogares, en grupos vulnerables a la inseguridad alimentaria y a la pobreza, los cuales ocupan una posición social inferior. Las huertas familiares constituyen un medio que permite a las familias disminuir su vulnerabilidad. En las zonas urbanas a través del mundo, se practican cultivos de subsistencia en los techos y en los balcones, en los patios y en las huertas comunitarias, a lo largo de las rutas y sobre los terrenos baldíos.; la siembra de un árbol frutal que nos brindará oxígeno a su vez sus frutos que nos aportará como fuente de alimento en nuestros hogares y plantas medicinales que ayudaran mucho a nuestra salud. Los huertos familiares proporcionan la posibilidad de eliminar los desechos familiares como la preparación de abonos que se dan a partir de los desechos de la cocina son un recurso precioso para las huertas, nos ayuda a tener a la mano productos frescos para su propio consumo y para la venta en el mercado, completando de esta manera, el régimen alimentario y mejorando sus niveles de ingresos monetarios. La agricultura urbana y periurbana permiten a las poblaciones más desposeídas hacer frente a las penurias alimentarias en momentos críticos como la pandemia del covid-19 que se vive en la actualidad, en particular cuando las infraestructuras rurales y los sistemas de aprovisionamiento de los mercados son deficientes. Las personas mayores y físicamente disminuidas, son consideradas a menudo como dependientes no productivos de la familia. Sin embargo, pequeñas actividades en la huerta y otras actividades domésticas, les permiten contribuir a la seguridad alimentaria y a la generación de ingresos suplementarios de la familia, teniendo conciencia de la forma en que los problemas pueden ser transformados en oportunidades.

Por Daylin Mendieta
@Daylin.7

 

 

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