¿Cómo potenciar el valor del desarrollo sostenible en la post-crisis del Covid-19 en Ecuador?- Bryan Sevilla


Hay que admitirlo, nos encontramos en medio de una crisis sanitaria, social, ambiental y económica, y debemos llamarla como es: una emergencia, y es que aislados en nuestras hogares nos hemos dedicado a recibir información, redes antisociales le han puesto una corona a la enfermedad, hablan del virus y el virus marca todo lo que hacemos, el miedo nos percute y nos volvemos víctimas de la espera.

Pero más allá de esta tormenta global, lo que hoy me gustaría compartirles es algo que a manera de un faro que en una época llena de conflictos y dudas, nos pueda ayudar a allanar el camino para trascender la crisis, encontrar las oportunidades y movilizarnos hacia un horizonte compartido con uno mismo, con los demás y con el lugar en el que vivimos: nuestra madre tierra.

Hay un elemento dentro del concepto de sostenibilidad que según el Dr. Prof. Steven Poelmans de la Universidad de Antwerp (Bélgica) y encargado del programa “Neuroscience and Technology, enabled high performance organizations”, representa un aspecto de altísimo valor para los momentos actuales en los que vivimos, trabajamos y nos relacionamos.

Para que una organización se pueda convertir en una organización de alto rendimiento, es importante mantener en el tiempo uno de los principios de sostenibilidad que tal vez muy pocos conocíamos: “Hay que poner más en el sistema que sacarlo.” Un ejemplo de esto son los deportistas de élite, se podrían imaginar ustedes preguntarle a Cristiano Ronaldo si para él es más importante invertir y cuidar de su cuerpo que lo saca de él ¿Qué creen que él nos diría?

Si queremos potenciar el valor del desarrollo sostenible en la post-crisis del Covid debemos comenzar a invertir en nuestro interior, es decir en nuestro valor como seres humanos antes que en una nueva tecnología. Para lograrlo, ahora más que nunca vamos a necesitar de personas que vivan de manera significativa, que por un lado sean conscientes de su propio estado interior emocional y sepan auto-regularse, y que por otro lado sean más considerados con los demás, que ayuden a calmar y cultiva emociones positivas, como las descritas por el Neurocientífico Jaak Panksepp: la curiosidad, el deseo, el cuidado y el juego.

Si hacemos esto, al corto plazo crearíamos una economía solidaria, la economía al servicio de la sociedad y no la sociedad al servicio de la economía. Al mediano plazo, el bienestar de los ciudadanos se volvería prioridad y finalmente si somos considerados con los demás al largo plazo podremos construir una consciencia humana global capaz de entender mejor al planeta y todo lo que existe en él, como un gran ecosistema, que se auto-organiza, se auto-crea y se auto-perfecciona, continuamente, sin fin.

La buena noticia es que las investigaciones científicas sobre el cerebro y en psicología social muestran que cuando uno se siente amable y considerado, entra en el estado mental que más activa la zona del cerebro asociada con el bienestar. Por lo tanto si el bien de otros es el bien de uno mismo, ¿Qué esperas para practicarlo?

Por Bryan Sevilla

 

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