¿Cómo potenciar el valor del desarrollo sostenible en la post-crisis del Covid-19 en Ecuador?-Ana Sánchez

El desarrollo sostenible busca garantizar el desarrollo económico y social de la humanidad cuidando el medio ambiente para el desarrollo de las generaciones futuras. Pero, cuando pandemias de rápida transmisión y a nivel global, como lo es el coronavirus, ocurren, recaen directamente en la pobreza, en la desigualdad y en la falta de alimentos, como consecuencia, es mucho más difícil cumplir con algunos objetivos ambientales o programas de desarrollo sostenible. Se conoce a la perfección que el Covid-19 ha generado dificultades en la economía, como pérdidas de fuentes de ingreso, pero con esta situación lo peor que puede suceder es la reactivación de la economía legislando contra el ambiente, acentuando así, la crisis ecológica.

Si se piensa detallada y conscientemente sobre las enfermedades pasadas, se puede comprender que los virus que han surgido en las últimas décadas son el resultado evidente de la destrucción de los ecosistemas, en acciones como el tráfico de animales, la deforestación, además de la ingesta de alimentos industrializados que contienen químicos nocivos para la salud. Las causas ambientales y sociales de esta pandemia han revelado que el enemigo no es el virus como tal, sino aquello que lo ha causado, es decir, el ser humano.

Para poder alcanzar un crecimiento económico y social cumpliendo con programas de desarrollo sostenible, los principales objetivos a tratar deberían ser la erradicación de la pobreza, la disminución de la desigualdad, y la aplicación de leyes más fuertes que demanden por el bienestar de la naturaleza. Se debería crear impuestos a quienes exploten recursos naturales y no posean en sus emprendimientos una economía circular, a quienes produzcan alimentos industrializados y, como consecuencia del uso indiscriminado de plaguicidas y fertilizantes,  contaminen ecosistemas, para así apoyar el consumo de alimentos naturales, libres de químicos. Se debería dejar de lado la explotación petrolera y utilizar energías renovables, como la aplicación de paneles solares. En cuanto a nivel nacional la construcción de nuevas infraestructuras con materiales ecológicos para el control y purificación de aguas residuales debería ser primordial, pues es sabido que son pocas las ciudades que cuentan con plantas de tratamiento y la mayoría de las aguas negras desembocan en los ríos, contaminándolos. Se debería incentivar a la población a reciclar, a reforestar y a construir huertos caseros, para que puedan tomar conciencia sobre la crisis ambiental que el Planeta está afrontando.

Para beneficio del ser humano, los ecosistemas naturales son resilientes, pero si se degradan hasta un punto en que el daño sea irreversible serán completamente destruidos, por lo que, la solución primordial para poder potenciar un desarrollo sostenible es impulsar el crecimiento económico con un mínimo impacto en el medio ambiente. Si se continúa contaminando y explotando recursos sin preocupaciones, en un futuro surgirán circunstancias peores.

Referencias:

  • Flores, M. Covid-19: alimentación, salud y desarrollo sostenible. Descarga de responsabilidad, 195.
  • Svampa, M. (2020). Reflexiones para un mundo post-coronavirus. Revista Nueva Sociedad.
  • Riggirozzi, P. (2020). Coronavirus y el desafío para la gobernanza regional en América Latina. Análisis Carolina, (12), 1.

Por Ana Sánchez

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